miércoles, 8 de agosto de 2012

Lugones



Cuando atacaba a otros escritores, siendo pendejo, Borges sabía donde meter el puñal...

Vaya otro ejemplo de adjetivación embustera: esta vez, de Lugones. Es el principio de uno de sus sonetos más celebrados:

La tarde, con ligera pincelada,
que iluminó la paz de nuestro asilo,
apuntó en su matiz crisoberilo
una sutil declaración morada. (*)

Estos epítetos demandan un esfuerzo de figuración cansador. Primero, Lugones nos estimula a imaginar un atardecer en un cielo cuya coloración sea precisamente la de los crisoberilos (yo no soy joyero y me voy), y después, una vez agenciado ese difícil cielo crisoberilo, tendremos que pasarle una pincelada lígera y sin apoyar para añadirle una decoración morada, una de las que son sutiles, no de las otras. Así no juego, como dicen los chiquilines. ¡Cuánto trabajo! Yo no lo realizaré, ni creeré nunca que Lugones lo realizó.

La adjetivación, en "El Tamaño de mi Esperanza"


(*) el poema se llama "Delectación amorosa"

viernes, 15 de junio de 2012

Tangos eran los de antes


Pintura de Caloi.

Me encanta leer a Borges joven, y como ya desde pendejo se metía furioso con el tango canción.
Este fragmento le pertenece a su ensayo "La Pampa y el Suburbio son dioses" en El Tamaño de mi Esperanza, del año de 1925.

Hoy es costumbre suponer que la inapetencia vital y la acobardada queja tristona son lo esencial arrabalero. Yo creo que no. No bastan algunas desperezas de bandoneón para convencerme, ni alguna cuita acanallada de malevos sentimentales y de prostitutas más o menos arrepentidas. Una cosa es el tango actual, hecho a fuerza de pintorequismo y de trabajosa jerga lunfarda, y otra fueron los tangos viejos, hechos de puro descaro, de pura sinvergüencería, de pura felicidad del valor. Aquellos fueron la genuina voz del compadrito: estos (música y letra) son la ficción de los incrédulos de la compadrada, de los que la causalizan y desengañan. Los tangos primordiables: El Caburé, El Apache Argentino, Una noche de garufa y Hotel Victoria aún atestiguan la valentía chocarrera del arrabal. Letra y música se ayudaban. Del tango Don Juan, el taita del barrio recuerdo estos versos malos y bravucones: 


En el tango soy tan taura
que cuando hago doble corte,
corre la voz por el Norte
si es que me encuentro en el Sur.

Pero son viejos y hoy solamente buscamos en el arrabal un repertorio de fracasos. Es evidente que Evaristo Carriego parece algo culpable de esa lobreguez a nuestra visión. El, más que nadie, ha entenebrecido los claros colores de las afueras; él tiene la inocente culpa de que, en los tangos, las chirucitas vayan unánimes al hospital y los compadres sean desavencijados por la morfina.




fragmento de La Pampa y el Suburbio son dioses, en El Tamaño de mi Esperanza, 1925

Lo mínimo que podemos hacer al recordar a Borges es dejar la música que le gustaba, sobre todo El Apache Argentino, en una preciosa versión del Trio Malevaje.

miércoles, 11 de enero de 2012

Borges por otros: Ernesto Sabato









El Borges que queremos rescatar, que de verdad es rescatable: el poeta que alguna vez contó cosas humildes y fugaces pero simplemente humanas: un crepúsculo de Buenos Aires, un patio de infancia, una calle de suburbio. Este es (me atrevo a profetizar) el Borges que quedará. El Borges que después de su frívolo periplo por filosofías y teologías en las que no cree vuelve a este mundo menos brillante pero que cree, este mundo en que nacemos, sufrimos, amamos y morimos. No esa ciudad X, cualquiera, en que un simbólico Red Scharlach comete sus crímenes geométricos, sino esta Buenos Aires real y concreta, sucia y turbulenta, aborrecible y querida en que vivimos y sufrimos. 


Ernesto Sabato, Los dos Borges, en "El Escritor y sus fantasmas", 1963.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Borges por otros: Pablo Neruda











Rita Gubiert: - Algunas personas lo acusan de tener actitudes antagónicas con respecto a Jorge Luis Borges.
Pablo Neruda: - Mi antagonismo hacia Borges puede existir bajo una forma intelectual o cultural, debido a nuestras diferentes orientaciones. Se puede luchar pacificamente. Pero tengo otros enemigos...no los escritores. Para mi el enemigo es el imperialismo y mis enemigos son los capitalistas y los que arrojan napalm sobre Vietnam. Pero Borges no es mi enemigo.
R.G.:- ¿Qué piensa de la escritura de Borges?
P.N.:- Es un gran escritor, y los pueblos de habla hispana deberíamos estar muy orgullosos de exista Borges...sobre todo, la gente de latinoamérica. Antes de Borges, teníamos muy pocos escritores que pudieran soportar una comparación con los escritores europeos. Hemos tenido grandes escritores, pero uno de tipo universal como Borges, no se encuentra a menudo en nuestros países. No puedo decir que él ha sido el más grande, y espero que sea superado por otros, pero en todos los aspectos ha abierto el camino y ha atraído la atención, la curiosidad intelectual de Europa hacia nuestros países. Pero de ahí a que yo combata a Borges, porque todo el mundo quiere que lo haga...nunca lo haré. Si él piensa como un dinosaurio, bien, eso no tiene nada que ver con mis ideas. El no comprende nada de lo que está ocurriendo en el mundo contemporáneo, y cree que yo tampoco comprendo. Por lo tanto, estamos de acuerdo.
R.G.:- El domingo vimos a unos jóvenes argentinos que estaban tocando la guitarra y cantadno una milonga de Borges. A usted eso le gustó, ¿no es cierto?
P. N.: - La milonga de Borges me gustó mucho...en especial porque es un ejemplo de cómo un poeta tan hermético -vamos a usar ese término -, un poeta tan sofisticado e intelectual pueda ocuparse de un tema popular, con sinceridad y precisión. Me gustó mucho la milonga de Borges. Los poetas latinoamericanos deberían seguir su ejemplo. 


Pablo Neruda entrevistado por Rita Guibert en el año de 1970, y publicado en The Paris Review.



jueves, 15 de septiembre de 2011

Borges por otros: Carlos Fuentes





Uno de los factores culturales de Latinoamérica es que es una rama excentrica de la cultura occidental. Es occidental y no lo es. De modo que sentimos que tenemos que conocer la cultura de Occidente mejor que un francés o un inglés, y al mismo tiempo debemos conocer nuestra propia cultura. Eso implica a veces volver a las culturas indias (...) Nosotros tenemos que volver a Quetzacoátl y a Descartes. Ellos creen que con Descartes basta. Así, para Latinoamérica es un recordatorio constante de su obligación de universalidad.  Por lo tanto, un escritor como Borges es tipicamente latinoamericano. El hecho de que sea tan europeo solo indica que es argentino. Ningún europeo se sentiría obligado a llegar a los extremos a los que llega Borges para crear una realidad, no refleja una realidad sino crear una nueva para llenar los vacíos culturales de su propia tradición.

 The Paris Review, entrevistado por Alfred Mac Adam y Charles Rivas, 1981.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Borges por otros: Guillermo Cabrera Infante




Alfred Mc Adam
:- Me gustaría volver a la literatura, si fuera posible. Desde que Borges compartió con Beckett el Premio Formentor en 1961, la literatura latinoamericana ha sido la fuerza dominante dentro del mundo hispanamericano. ¿Le parece que debe algo a sus mayores latinoamericanos?
Guillermo Cabrera Infante: - Primero permita que le diga que desprecio el término "latinoamericano". Mejor llamarnos Mestizia. Somos mestizos, una confusa mezcla de blancos, negros e indios. Segundo, aparte de los elementos que absorbí de la cultura en la que crecí, no les debo nada a esos "mayores" que usted menciona, especialmente si escribían en español.
A.M.A.: - ¿De qué está hablando? 
G.C.I.: - Bien, Borges, un mayor a quien admiro, escribe en Borges, un dialecto privado compuesto de un inglés precioso y formal que condesciende al empleo de palabras españolas con sintaxis anglosajona. Le debo mucho, pero no le debo nada a su español. 
A.M.A.: ¿Les debe algo a sus contemporáneos (odio decirlo) latinoamericanos?
C.B.I.: - Ni siquiera dinero. Para mi existe Borges y luego el resto. Ellos son el resto, para mi una mayoría silenciosa porque no escucho ni una palabra de las que escriben. 

The Paris Review, año 1982.